CUBA ANTE LOS DOS JOSÉ EN EL TEMA DE LA RACIALIDAD.

CUBA ANTE LOS DOS JOSÉ EN EL TEMA DE LA RACIALIDAD. 

Esteban Morales.

Soslayar  el   tratamiento del  tema de la racialidad entre nosotros,   tiene consecuencias que van más allá de lo que hubiéramos podido imaginar. No se trata solo de un asunto político, sino también cultural, histórico, ideológico y  en particular, de coherencia intelectual con las corrientes de lo más avanzado de nuestro pensamiento nacional.

En nuestra historia, ningún pensador ha sido tan importante ni ha dejado una huella tan imperecedera como José Martí. Entonces, rescatar el pensamiento del Apóstol será siempre una tarea intelectual de primer orden. Porque de Martí  nos vendrá siempre  la sabia nutricia  de todas  las  elaboraciones  intelectuales,  que tengan que ver con la patria, la soberanía y la independencia de la nación.

 

Para la Cuba de hoy, la obra de Martí se agiganta y en general es asumida como la asumiera el grupo de vanguardia de la Generación del Centenario .Esa Pléyada  que rescato  lo mejor del pensamiento martiano precisamente en el año de su centenario. Pero tal asunción de la obra  presenta  su  brecha.

En cuanto al pensamiento de José  Martí sobre la raza, falta mucho  aun para que logremos alcanzar,  en nuestra realidad de hoy, intelectual y  práctica,   la  importancia  que le dio el Apóstol a sus ideas sobre la raza.

Todas las ideas del movimiento democrático del siglo XIX pasaron por el tamiz del  extraordinario talento de  Martí. Casi todas las mejores ideas fueron moldeadas por su  exquisita sensibilidad humana y  por  su decisión irrevocable de ponerlas  al  servicio de   los pobres. Teniendo siempre como foco de su  quehacer,  la independencia,  la soberanía de la patria  y    la construcción de una nación  “con todos y para el bien de todos”.Siendo dentro del proyecto    martiano de nación   donde encaja,  a  manera  de pieza clave, la  concepción martiana sobre la raza. [1]

Marti decía: “Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar”,  y quienes eran los pobres, sino los indios, los negros, los asiáticos, todos los seres explotados y preteridos por los poderosos. Echar su suerte con  ellos, era  para Marti,  acompañarlos  hasta alcanzar la felicidad para todos.

Es numerosa la bibliografía martiana sobre la cuestión  racial.  Sin  embargo,  sobre la raza, quien conoce más allá de su    muy  socorrido  y repetido pensamiento  “Hombre es mas que blanco, más que mulato, más que negro. Cubano es mas que blanco, mas que mulato, mas que negro…” [2]. Pensamiento a veces tan socorrido entre nosotros, pero que,  no pocas veces, se deja en el plano ético, o simplemente se esgrime para sellar la partida y no continuar discutiendo. Como cuando se dice también “todos somos iguales”

También expreso: “El hombre  no tiene ningún derecho especial porque pertenezca a una raza u otra: dígase hombre y ya se dicen todos los derechos” [3]

En el magnífico Diccionario  del Pensamiento Martiano  de Ramiro Valdés Galárraga esa bibliografía abarca las notas 6258 a la 6275; la nota 9468; 7854 y de la 7863 a la 7886. [4]

Yo diría que José A. Saco,  fue el ideólogo cubano, contemporáneo al Apóstol, con el que este ultimo  más contiende   en el tema de la raza, durante el siglo XIX.

José A. Saco resultaba ser   un ferviente defensor de la nacionalidad cubana, pero al precisar los componentes humanos de la misma, aflora la base racista de su concepción. Lo cual se aprecia claramente cuando decía; “… la nacionalidad cubana, de que yo  hable, y de la única que debe ocuparse todo hombre  sensato,  es de la formada por la raza blanca…” [5].

José  Marti respeto  valoro  mucho  a José A. Saco. Pero el primero, desde la corriente  independentista y abolicionista  a la que se afilio, desde la segunda mitad del siglo XIX, defendió consecuentemente que Cuba  era una y  para todos os cubanos. No podía ser de otro modo.  Marti necesitaba unir a todos los cubanos, de todos los credos y razas,  para librar  la  que el  llamo la “Guerra Necesaria “y todos los cubanos,  especialmente  los negros y mestizos, no podrían ser arrastrados a esa lucha,  sino era sobre la base  de obtener  de ella   una republica “ con todos   y  para el bien de todos “.

Marti entonces tendría que librar una ardua batalla contra el concepto de patria  que esgrimía José A. Saco, el que excluía a los negros y mestizos. Dado que para Saco,  los negros y mestizos, no tenían  cabida en su proyecto de nación. El negro y el mestizo debían ser eliminados  y como, en términos prácticos,  no podían ser devueltos a África,  tal asunto debía resolverse sobre la base de un proceso de “blanqueamiento “,  a partir del corolario presente  como complemento del “teorema de la exclusión”,  que Saco preconizaba,  es decir,  sobre la base de “blanquear, blanquear, blanquear y luego hacerse respetar”,   lo cual implicaba, lo que al fin se aplico, un proceso de inmigración blanca y católica  favorecida, que tenia como objetivo eliminar a los negros y mestizos de la sociedad cubana. [6]

Para entonces, la unidad de todos los cubanos se hallaba amenazada por el racismo y por el llamado “miedo al negro “, que el pensamiento de Saco contribuía a alimentar.

Marti no podía permitir que las ideas de Saco se apoderasen o penetrasen siquiera,  el pensamiento defendido por los sectores políticos que luchaban por la independencia y la abolición definitiva de la esclavitud.

Sin embargo, hoy,  no podemos decir, que esa batalla librada por Martí este ya ganada. Pues a más de cien años, todavía el peligro del racismo y del blanquimiento están  presentes en nuestra sociedad.

Fidel castro, ferviente defensor y practicante del pensamiento del Apóstol, en 1959  reivindicaba las ideas martianas sobre la cuestión racial,  cuando decía “… hay gente que se llama   revolucionario y es racista;  hay gente que se llama culta y es racista…”

Los discursos de marzo de 1959, son extraordinariamente claros  en sus ataques contra el racismo  y la discriminación racial, al defender  el lugar que les corresponde a los negros y mestizos dentro de la sociedad. [7]

Pero en realidad, la consecuencia con ese pensamiento quedo como trunca,  cuando poco después, en 1962, el problema racial fue proclamado como resuelto.

Las circunstancias que generaron el escenario político en que se dio como resuelta la cuestiona racial, están ampliamente explicadas por el autor de este ensayo, en varios de sus trabajos  sobre el tema. [8]

Hoy, no es el tema racial el único en el que la Revolución cubana  debe insistir por su  radicalidad,  pero respecto a la cuestión racial, la perdió en 1962, sin que podamos decir aun que la haya  recuperado completamente. Hemos avanzado en el tema,  pero aun no lo suficiente.

Largos años estuvimos sin tratar el tema, de modo que hoy hay que recuperar para el pensamiento revolucionario las ideas martianas sobre la raza, acortando el  espacio perdido durante estos años. Es que querámoslo o   no,  nos enfrentamos a una realidad. [9]

Hoy el pensamiento de José A. saco sobre la raza en Cuba   podría sentirse relativamente cómodo entre nosotros, con todas las múltiples manifestaciones   que continúan apoyándolo desde nuestra realidad.

Continuamos viviendo dentro de una sociedad de hegemonía blanca. No superamos el occidentalismo en nuestra enseñanza, el que se expresa aun, en la total insuficiencia  de la enseñanza sobre África, Asia y Medio Oriente. Por lo cual nuestros estudiantes salen de la escuela con una visión estereotipada, blanca,  sobre nuestra cultura y la universal en general. Muchas personas, que siendo negras no se asumen como tales. La filosofía aun dominante del llamado “adelanto de la raza “. La actitud negativa ante las uniones interraciales. Educamos sin mencionar el color, mucho menos explicarlo y   lo que ello significa,  por lo cual, en la practica, educamos para ser blancos. Porque si vivimos aun en una sociedad de hegemonía blanca y al educar no mencionamos el color,  en la práctica educamos para el color hegemónico. La muy poca presencia de negros y mestizos en nuestros libros de historia, junto a una educación, que en sus programas, no  asume  a los estudiantes  como miembros de una sociedad uní étnica y multicolor. Los estudios sobre la esclavitud se quedan en el siglo XIX.  La poca presencia de negros y  mestizos  en el cine, la televisión, el ballet. La ausencia de negros y mestizos en  posiciones protagónicas dentro de la llamada economía del turismo y las corporaciones. La poca o nula atención que se les  presta por la ONE (Oficina Nacional de Estadísticas) a unas estadísticas sociales y socioeconómicas,  que reflejen  la verdadera composición racial de la población. Las estadísticas cubanas que van a Naciones Unidas  no reflejan la composición racial de la población cubana.

La poca presencia aun de negros y  mestizos, en los que pueden ser considerados organismo blanqueados, algunos espacios sociales, culturales y  ciertos patios particulares.

Por lo cual, José A. saco, de  estar entre nosotros,    podría   sentir, que después de 50 años  de revolución,  aun no  realizamos los  esfuerzos suficientes  por  lograr finalmente,  lo que el no pudo  eliminar,  la presencia del  negro y el mestizo  dentro de  la sociedad cubana.

Deseo concluir este ensayo con una sencilla pregunta: ¿Que pensamiento sobre la raza tiene mejor presencia en la realidad cubana actual, el de  José Marti o el de José A. Saco?

El de José  Marti, que  apenas lo mencionamos, no se le  profundiza en la escuela, no lo traemos a nuestra realidad actual; o  el de José A. saco, que  continua aferrado al modo de vivir de todos los cubanos y que aun no  lo hemos podido desplazar.

Marzo 31 del 2010.

 

[1] Soy del criterio de que la cuestión racial en Marti, en realidad, no puede ser vista al margen  de cómo este  concebía la nación cubana. Yéndose por encima de  todos los pensadores de talla de su época, tanto en Cuba como en América latina. Pues para Marti, el racismo no tenia nada que hacer  en una sociedad como la que el concibió, dado que al decir, “contados y para el bien de todos “, ello no excluía credo, raza y  ni siguiera cualquier  filiación política, siempre  que pusiera a la patria unida por encima de todo.

[2] “Mi Raza”, Patria, Nueva York, 16 de  abril de 1893, T. 2, p. 299.

[3] Ibidem  p. 298.

[4] Ver: Ramiro Valdés Galárraga, “Diccionario del pensamiento Martiano”, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2002, pp. 467-469; p. 741; pp. 593-595. Lamentablemente, no aparecen los términos   Trata  y José A. saco,  que hubieran resultado muy útiles para este ensayo.

[5] Tomado de Ibrahim Hidalgo,  “Saco y Marti.Coincidencias y Divergencias”,  p. 19 (Inedito.facilitado al autor de este ensayo).Excelente exploración sobre el tema, que recibió Mención en el Concurso Internacional “Pensar a Contracorriente” del 2010.

[6] Este proceso de inmigración  privilegiada se realizo  y trajo como resultado, que los negros y mestizos, que arduamente habían lucha por la independencia,  perdían los mejores trabajos, tierras y posiciones sociales ventajosas, a favor de aquellos mismos contra los que antes habían tenido que combatir por la independencia. Para ampliar ver: Maria del  Carmen Barcia, “Un Modelo de emigración favorecida”: el traslado masivo de españoles a Cuba (1880- 1930). Revista catauro No. 4, La Habana,  2001, pp. 36-59.

[7] Ver: periódicos Granma, marzo 20 del 2009, marzo 31 del 2009, marzo 23 del 2009 y diciembre 21 del 2009. Este ultimo del discurso del Cro, Raúl Castro  en la sesión de clausura de la Asamblea nacional del Poder Popular.

[8] Ver: Esteban Morales, “Desafíos de la Problemática Racial en Cuba “,  Colección Fuente Viva No. 29, Fundación “Fernando Ortiz”, La Habana, 2007.

[9] El propio Fidel y en medida importante también Raúl, han hecho por retomar el tema en los últimos 20 años. Los discurso en el VIII Congreso de la UJC, los congresos Pedagógicos, los Congresos de la UNEAC  otros. Durante os años de la República varios autores hicieron aportes importantes, pero a partir de los años sesenta, al darse el asunto como resuelto, se genero  ambiente  social y político  que limito mucho continuar escribiendo sobre el tema racial.

CINCO MINUTOS DE REFLEXION CONTRA EL RACISMO

CINCO MINUTOS DE REFLEXION CONTRA EL RACISMO

Una Propuesta en vísperas del Decenio Internacional de los Afrodescendientes

                                                                                                           Por Roberto Zurbano

La población negra cubana es heredera de una historia donde esclavitud, marginación y racismo fueron realidades permanentes hasta 1959. La Revolución trajo un cambio mayúsculo para cubanos de cualquier raza, clase y condición social.  Para los negros en particular, abrió un periodo cualitativamente superior, cuyos resultados  se reconocen dentro y fuera de Cuba. El escaso reconocimiento del peso histórico del racismo y las desventajas históricas del negro en la sociedad cubana aun demandan análisis perspectivos que no deben aplazarse ante los retos del presente. La actual dinámica económica genera profundas desigualdades sociales que impactan fuertemente a estratos de escasos recursos en toda la isla. Entre dichos grupos, buena parte de nuestra población negra, heredera de viejas desventajas socioeconómicas, sufre hoy doblemente la marginación económica y social, al tener que enfrentar viejas y nuevas formas de racismo.

Es cierto que se ha roto el silencio sobre el tema y se reconoce oficialmente la creciente discriminación racial en Cuba, pero son insuficientes los argumentos y soluciones que apenas ofrecen instancias políticas, estatales, gubernamentales y no gubernamentales. No se trata de explicar a quienes nos dedicamos a abordar, en términos académicos, comunitarios o artísticos este asunto, sino se trata de respetar a esa población negra crecientemente pobre, marginada de los mejores puestos en el mercado laboral, de silenciada historia en los currículos escolares, maltratada por el cine y la televisión que solo reproducen estereotipos subalternos; se trata de reconsiderar esta masa negra con fuerte presencia entre la población penal,  sobre-representada en los barrios marginales, con graves problemas de vivienda y salubridad, escasamente insertada en la nueva economía y subrepresentada en las aulas universitarias y los espacios de poder; en fin, víctima, simultáneamente de marginación, silencio, desigualdad y discriminación.

Como ciudadano cubano y luchador antirracista de izquierda expreso mi preocupación, compromiso y necesidad de luchar contra esta situación a través de los medios a mi alcance y con todas aquellas personas, grupos e instituciones que quieran sumarse a esta batalla por la dignidad de los grupos sociales más excluidos y discriminados. Teniendo en cuenta el proceso de re-estratificación social que  tiene lugar en la isla, vale la pena repensar la lucha de clases como una opción política que implique nuevas alianzas, acciones solidarias, formas de participación critica y autogestión en la solución de los nuevos conflictos y problemáticas que las actuales dinámicas socio-económicas vienen produciendo en la isla.

A través del activismo social, observando, preguntando, anotando y debatiendo entre líderes y comunidades diversas identifico cinco prioridades en la lucha contra el racismo en Cuba. Con estos cinco puntos debemos atravesar nuestras comunidades, dentro y fuera de la capital, en busca de intercambio solidario, colaboración, crítica, propuestas y respuestas compartidas.

1-Educación: Insertar en los currículos escolares las problemáticas raciales, asumiendo la disposición de bibliografía, especialistas e instituciones con resultados investigativos (historiografía, antropología, genética, etc.) que se publican y debaten fuera de los circuitos docentes, comenzando con la preparación de los profesores y maestros. Así como insertar las historias de África, Asia y Medio Oriente.

2-Mercado laboral: Promover el acceso a puestos de trabajo que dignifiquen la capacidad profesional de trabajadores negros en importantes sectores económicos donde, evidentemente, son excluidos. Garantizar salarios dignos e implementar ayudas económicas a familias de bajos ingresos, así como vías de capacitación laboral para jóvenes residentes en barrios marginales.

3-Politicas públicas e instituciones dirigidas a promover la igualdad racial con eficacia: Definir instituciones y políticas que aborden las problemáticas raciales, significando los contenidos raciales que, entre otros, configuran el entramado de los conflictos económicos y sociales del país, con el propósito de enriquecer las estrategias y soluciones, haciéndolas inclusivas y transversales.

4-Transformacion de los medios de difusión masiva en espacios críticos y  emancipatorios: Necesidad de dar voz y promover la participación responsable en el espacio público de nuestra diversidad. Debatir sobre las discriminaciones, a través de los medios y también en comunidades, escuelas, centros laborales y  organizaciones de la sociedad civil. Este flagelo se oculta entre el silencio, la insensibilidad y la doble moral.

5-Ley antidiscriminatoria: Elaborar una Ley General contra las discriminaciones, pues los contextos  (social, económico y político) han cambiado y la institucionalidad jurídica alcanzará un peso significativo en la regulación de la sociedad cubana. Encontrar nuevas formas políticas e institucionales de impedir las injusticias sociales que vienen apareciendo, así como detener la actual impunidad discriminatoria.

Propongo un debate enriquecedor sobre esta propuesta y a sumar personas, grupos e instituciones dispuestas a construir el Movimiento Anti-racista Cubano, en fin, … el MAR, un gigante,  abierto y democrático movimiento social que llegue a la conciencia y a las bases de nuestro proyecto social y rechace abiertamente toda forma de discriminación y racismo dentro y fuera de Cuba. Construir una sociedad próspera en un mundo hostil  (económica e ideológicamente hablando) no puede convertirnos en ciudadanos indolentes e inconscientes de nuestra misión reivindicativa y solidaria, como sujetos participes de un proceso transformador que debe ser más crítico, justiciero y creador en estos tiempos. Si permitimos que el actual desgarrón económico llegue a las bases éticas e identitarias de nuestra sociedad, perderemos todos: negros, blancos y mestizos, mujeres y hombres, niños y ancianos, cubanos todos, dentro y fuera de la isla. Estas cinco tareas podrán convertirse en el punto de partida de una ciudadanía digna y una sociedad de mayor justicia social para todos los cubanos.

10 de Octubre del 2014, desde Centro Habana, Cuba

EL PAIS QUE VIENE: Y ¿MI CUBA NEGRA?

El cambio es la más reciente noticia sobre Cuba, pero para los afrocubanos es más un deseo que una realidad. En los últimos cuatro años han desaparecido muchas prohibiciones absurdas que impedían hospedarse en un hotel, comprar un teléfono celular, vender su casa o su carro, abrir una empresa privada, viajar al extranjero, etc. A estos gestos llaman aperturas, pero no es más que naturalizar la condición ciudadana, hacerla tan igual a otros países. Los resultados, no solo económicos, de tales gestos, traerán los verdaderos cambios que se vislumbran y que permitirán a Cuba salir de la Historia y entrar, de una vez, en el Presente. El Futuro se acerca veloz, desesperadamente, y en esa carrera van cayendo sueños y utopías compartidas hasta ayer por muchos cubanos.
La población negra desborda los números que los últimos censos han falseado, las calles denuncian a gritos el fraude estadístico que nos coloca por debajo de la quinta parte de la población. Se olvida que en Cuba una gota de sangre blanca puede hacer mestizo o blanco a quien no lo es, pues acá los matices del color de la piel son una tragicomedia que oculta conflictos raciales tan antiguos como actuales. Siempre digo que el racismo es la humillación más fuerte que heredamos de la esclavitud, a pesar de una revolución socialista y un proceso social que aun pretende igualdad para todos.
A los cambios económicos en el sector privado, los negros llegamos en desventaja. Heredamos más de dos siglos de esclavitud y sesenta años de exclusiones republicanas que, en medio siglo de Revolución, no logramos superar, por la manera en que el racismo se oculta y renueva cuando no se debate, ni se enfrenta política y culturalmente. Si los años sesenta significaron oportunidad para todos, los setenta constatan que no todos estaban en capacidad de aprovechar dichas oportunidades, aun así, los ochenta exhiben un importante porciento de profesionales negros que, a la llegada de los años noventa están ausentes de los espacios privilegiados del turismo, la economía mixta y la moneda dura. Ya en el siglo XXI es notable como la población negra esta sub-representada en los espacios de poder económico, político y hasta en las universidades, al contrario de su sobre-representación en el mercado informal, las ilegalidades y los barrios marginales.
Si en los noventa comienzan a circular dos monedas en el país, también se viven dos realidades económicas e ideológicas: la primera realidad permite a una mayoría blanca recibir remesas del extranjero, especialmente de Miami, Florida, donde el exilio cubano es mayoritariamente blanco. La otra realidad corresponde a la población cubana que no recibe remesas desde el exterior, grupo de mayoría negra, que vio apagarse la utopía socialista desde el rincón más bajo de la sociedad. Para estos, abrir un restaurant, comprar un auto u otro modo de entrar en la nueva economía, es casi imposible. En los últimos veinte años la población negra cubana ha sufrido una involución o parálisis de la gran movilidad alcanzada entre 1959 y 1989. En ese mismo periodo llego a decretarse en libros y discursos oficiales el fin del racismo en Cuba, por lo que mencionar esta forma de discriminación era visto como un acto contra la Revolución. Ante la actual complejidad, siempre alerto que abandonar la lucha contra el racismo, en especial contra lo que llamo neo-racismo, sería una ingenuidad política con nefastas consecuencias económicas en el futuro de nuestra población negra.
Raúl Castro ha anunciado su último mandato presidencial y con ello cierra también el final de una era en la política cubana. Para ese entonces ya el país será otro y esperamos que mujeres, negros y jóvenes sepan enrumbar esta nación en un mar encrespado, no solo en lo que a la economía respecta, sino también en la diversidad que será reconocida y ejercida en más de un sentido, donde puedan escucharse los proyectos de nación que duermen en la cabeza de muchos; el pedazo de responsabilidad publica que cada cual pueda y sepa asumir, los grupos sociales por emancipar definitivamente, los debates que faltan por encauzar, someter a nuevas discusiones y encontrar consensos, acuerdos, soluciones…
Las nuevas generaciones políticas cubanas aprenderán a andar con sus propios pies y sobre todo con sus propias cabezas. Sin embargo, espero que antes del 2018 las organizaciones o instituciones antirracistas como La Cofradía de la Negritud, el Comité Ciudadano de Integración Racial, la Articulación Regional Afrodescendiente, la Comisión José Antonio Aponte u otras que integran el movimiento antirracista cubano, crezcan legal y organizadamente en las soluciones aplazadas que una amplia mayoría negra sigue esperando. También esperamos el fin del bloqueo, pero urge mas elevar su autoestima, sus condiciones materiales, su acceso a mejores trabajos; que sus posibilidades ciudadanas crezcan y sus culturas sean mejor reconocidas, no solo comercializadas, sino respetadas. Y que también protagonicemos los nuevos modos de entender y construir la nación.
No pido que en las próximas elecciones del 2018 un negro sea presidente de Cuba, sino que ese tránsito nos permita formar buenos líderes, empoderar comunidades y construir consensos y alianzas estratégicas dentro y fuera del país. Aun es insuficiente nuestra conciencia racial y sería muy pequeño (o fugaz) el triunfo de un cubano negro, tan solito allá arriba, en medio de un contexto muy prejuiciado, al frente de un país cuyos lazos políticos y culturales con África todavía algunos tratan de escamotear.… Ya tendremos oportunidad de tener un papa o un presidente negro a quien no le amarren las manos fácilmente. Por mi parte, sigo luchando y soñando con un país donde los negros seamos dueños, forjadores y críticos de nuestro propio destino de cubanos y disfrutemos una ciudadanía más plena. Ese país no ha llegado todavía, pero además de soñarlo, salgo a buscarlo cada mañana.
La Habana, Marzo y 2013.
Roberto Zurbano. Ensayista y crítico cultural. Especialista en literatura, raza y músicas alternativas. Autor de varios libros y ensayos, entre ellos Cuba 2012: Doce dificultades para enfrentar los (neo) racismos. Actualmente desarrolla los proyectos de libros El triángulo invisible del siglo XX cubano: Literatura, raza y nación y Fuera del Club: Un mapa de la nación hip hop en Cuba. Dirige el Fondo Editorial Casa de las Américas, donde ha logrado insertar la problemática racial en el programa cultural de esa institución.

ARAAC 24 meses después

ARAAC 24 meses después

Una propuesta de trabajo, un momento de revisión, una reflexión compartida.

Este mes de septiembre se cumplieron dos años en que fundamos en La Habana el capitulo cubano de la Articulación Regional Afrodescendiente para las Américas y el Caribe (ARAAC), cuyo funcionamiento aun deja mucho que desear si pensamos en que uno de sus objetivos es sumar las personas, proyectos e instituciones cubanas que así lo deseen al ideario y el activismo antirracistas. Mas allá de algunas declaraciones, paneles de trabajo e intercambio, reuniones ejecutivas e intentos organizativos no se ha logrado aun horizontalizar la labor hacia una membrecía de personas y organizaciones a través de todo el país ni hacer una propuesta táctica y estratégica que nos permita insertarnos en comunidades reconocidas o no, en algunas instituciones importantes, así como dar una legitimidad publica y sistemática a nuestra labor.

Nuestras posibilidades de articulación son escasas, insertas en los pocos proyectos que funcionan gracias a la verticalidad de sus líderes o al compromiso de algunos activistas con su trabajo comunitario, artístico, intelectual o de promoción sociocultural. Para ellos la fundación de ARAAC fue un aliento para seguir profundizando en sus solitarias labores y significaría un respaldo que aun no ha logrado mlegitimarse, aun así tales esfuerzos individuales o grupales son cada día más visibles y pujantes. Quizás, aunque no el único, un buen ejemplo es el de la Red Barrial Afrodescendiente, donde confluye tanta gente importante, en especial, mujeres.

La ausencia de convocatorias sistemáticas, un órgano de divulgación y la desconexión con otros capítulos y líderes de la región son grandes tareas pendientes, así como la celebración de actividades masivas que coloquen algún tema antidiscriminatorio en medios de difusión, instituciones sociales o en el debate político de las problemáticas raciales del país o la región. Estas carencias son compartidas por otras organizaciones anteriores, lo cual nos hace pensar que la articulación es una necesidad básica para alcanzar los objetivos más sencillos de la lucha antirracista en Cuba y las alianzas de trabajo deberá será una de las estrategias esenciales para articularnos desde dentro y hacia afuera de organizaciones similares u otras que posean al menos un mínimo interés antidiscriminatorio en sus agendas o perfiles institucionales.

Creo que los métodos organizativos y estratégicos no han funcionado con la pertinencia que esperábamos y las formas demasiado horizontales de compartir las responsabilidades personales y colectivas no han sido prácticas. Debemos desformalizar y darle una energía diferente al trabajo publico de ARAAC, lanzar, coordinar, divulgar y poner en práctica las decenas de ideas prácticas que se nos han ocurrido en cada encuentro o debate. Hemos sido lentos, disciplinados por una mentalidad burocrática y falta de esa agresividad entusiasta con que los proyectos colectivos alcanzan personalidad propia, más allá de su legalidad y de su legitimidad o aceptación políticas. Tampoco la sistematicidad y la complicidad militante caracterizan nuestra labor organizativa, ni hemos potenciado las posibilidades personales y de los equipos de trabajo en una agenda pragmática, consecuente y activa que sistematice –en calidad y quizás, también en cantidad- la información, el trabajo orgánico y las acciones publicas, de manera que se impone un reajuste de dichas prácticas ejecutivas en función de las tareas y de las personas y no de una o de la otra por sí solas. Las personas deben definir mejor su campo de trabajo y de responsabilidades, insistir allí donde y para lo que demostrado ser capaces e ir complementando, reconociendo y aprendiendo de la labor de los demás. Cada acción, cada experiencia y cada persona podrían multiplicarse de esa manera, articulando, sumando todas nuestras fuerzas y no despilfarrándolas en la fragmentación con que hoy nos conformamos. A estas alturas debíamos reconocer que, al menos las tres líneas de trabajo principales se mueven con cierta lentitud, resistencia, carente de la cohesión de otros momentos de la lucha antirracista. También es clave mantener un flujo de información constante para el intercambio y el aporte de todas las personas que quieran colaborar con ARAAC, que sepan dónde estamos, cuando y como se pueden incorporar a esta batalla.

Para quien se trabaja debe ser una pregunta a responder en cada momento. Para qué se trabaja debe ser un principio muy claro. Cuándo se trabaja, con quien, donde, con qué alcance y cuales alianzas debemos priorizar deben ser cartas a tener en cuenta en cada acción de ARAAC. Identificar las estrategias con las respectivas tácticas hace que lo más importante sea la misión a realizar, por encima de quien, como, donde y cuando. Si los principios y la estrategia están claros, entonces las acciones deben definir nuestro trabajo de modo sistemático y puntual.

Un mecanismo de rectificación, revisión o rendición de cuentas debe establecerse, así como un balance periódico del trabajo individual y colectivo. Hemos perdido varios compañeros valiosos del ejecutivo y de los ejes, por incoherencias, protagonismos y una falta de reconocimiento a la capacidad y entrega de todos y cada uno de nosotros en esta gran tarea. Creo que es un lujo que no podemos seguir dándonos, sobre todo cuando no se informa adecuadamente ni analizamos cómo evitar repetir los errores.

Estos errores lo sufrieron y sufren todas y cada una de las organizaciones antirracistas dentro y fuera de Cuba. No son nuevas, es posible aprender de errores antiguos y recientes, nuestros y ajenos, proponiéndonos enfocarnos en una lucha antirracista coherente, colectiva y consciente. Es una labor difícil, pues es un tema apenas aceptado por personas, grupos, instituciones sociales y políticas, así como es objeto de manipulación política, descontextualización, aplazamiento o disminución de su prioridad social, así como los prejuicios propios del tema. No aceptaremos mas provocación que las del trabajo.

Nuestra ARAAC es un mecanismo de concertación, nacimos para convocar, para denunciar, para debatir, para identificar y profundizar sobre las problemáticas raciales contemporáneas en el espacio público de la isla y de la región. Es un momento de suma complejidad por lo fragmentada que está siendo nuestra lucha, esta es quizás el mayor peligro y la mejor oportunidad, pues entre tantas fuerzas disgregadas debemos caracterizarnos y visibilizarnos mejor, servir de guía a un número importante de personas a través de nuestras acciones y propuestas. Solo en el trabajo sistemático nacerá la coherencia y hallaremos un camino propio y colectivo para contribuir a que la sociedad cubana piense, discuta y proponga su propio programa por la igualdad racial y contra todas las discriminaciones. Dos años después esta sigue siendo la gran aspiración de ARAAC.

Debemos inspirarnos en el trabajo de nuestros mejores pensadores antirracistas y en los hombres y mujeres que nos anteceden en esta labor, así como en aquellos mejores luchadores y activistas, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, negros y blancos, que nos acompañan desde su visión crítica y autocrítica de nuestros problemas.

Si en la nueva institucionalidad cubana no ha aparecido una visión oficial sobre las problemáticas raciales en la Isla tiene que ver con una vieja resistencia que aun es fuerte, pero viene cediendo por la visibilidad que ha alcanzado el tema y su innegable impacto social, pero también con la falta de un diálogo nacional y con la manera, aun prejuiciada, paternalista o vergonzante, con que se sigue tratando este tema. Parte de esa responsabilidad es nuestra, así como parte de las soluciones también nos competen. Si somos parte del problema, dicen los antiguos, somos parte de la solución.

Me gustaría intercambiar, desde la responsabilidad y el respeto y no desde la culpa o la descalificación, sobre nuestras insuficiencias, desacuerdos, acuerdos y perspectivas. Preferiría mas allá de excusas, resistencias y justificaciones, acertadas o no, reflexionar sobre por qué nos siguen faltando propuestas útiles, visibles, participativas y críticas que hagan de nuestra agenda, de nuestra conciencia y de nuestras acciones, no un simple campo de satisfacciones personales, sino maneras de intercambiar, explicar y convocar a todos los cubanos, de todos los colores a sumarse a una lucha común, más allá de los intereses personales, de grupos y sectas, donde nos reconozcamos en diversas tareas comunes, que desarrollen maneras sencillas de intervenir en la realidad cotidiana y nuevas formas organizativas para hacer cumplir nuestra misión pública.

De cierta manera, lo hemos intentado en los últimos dos años, es un periodo breve aun, pero nos toca abrir un poco más nuestros espacios de justicia y legitimación. Le corresponde a ARAAC hacerlo de frente y junto a discriminados y discriminadores, en un diálogo crítico y constructivo de esa identidad ciudadana diversa que aun aspiramos. ¿Estamos inspirados, preparados y dispuestos a hacerlo? Yo me apunto, sigo a los que están e invito a los que quieran…

Roberto Zurbano.En Cayo Hueso, Centro Habana, septiembre 30 y 2014

Carta de Presentación, 7/98

Carta de Presentación, 7/98

Amigo(a) lector(a):

Por medio de la presente le estamos informando sobre la existencia en nuestro país de la Cofradía de la Negritud, que es un proyecto ciudadano de muy reciente concreción, dedicado al activismo social, y cuyos propósitos principales son los siguientes:

a) Trabajar para lograr que el Estado y la Sociedad Civil cubanos adquieran plena conciencia del creciente proceso de agravamiento de la desigualdad racial que está teniendo lugar en nuestro país, para que, en consecuencia, le presten la pronta y efectiva atención que esta situación requiere.

b) Laborar para propiciar la promoción y el fomento de la iniciativa y el esfuerzo propios de la población negra en aras de impulsar su avance real y sostenido en todos los campos de la vida material y de la vida espiritual de la sociedad cubana.

c) Trabajar para asegurar la prestación de una efectiva atención a la defensa del respeto de los derechos de todo tipo de la población negra cubana.

La Cofradía de la Negritud (CONEG) comenzó a gestarse a partir de que algunos negros cubanos coincidimos en una serie de apreciaciones sobre la situación actual de la población negra cubana; las principales de tales apreciaciones fueron las siguientes:

1-La noble aspiración de muchos de los mejores cubanos de ayer y de hoy, de que en nuestra patria el respeto a la plenitud de la dignidad humana, y de los derechos inherentes a la misma, no estuviera limitado por el color de la piel de las personas, está todavía distante de haber sido alcanzada. Esa aspiración se expresa en la letra y el espíritu de textos legales y en el discurso oficial, pero frecuentemente no se pone de manifiesto en diferentes hechos prácticos de la realidad cubana.

2-Durante los años de periodo especial adquirieron relevancia y se hicieron más marcadas las diferencias en el poder adquisitivo y en el nivel de vida de la población cubana, en la cual existen hoy grupos extremos de personas y familias pudientes y no pudientes, económicamente hablando. Pero esta polarización de carácter económico tiene un fuerte componente racial: el primer grupo extremo señalado- no tan poco numeroso como algunos pueden pensar-está formado abrumadoramente por personas no negras, y se encuentran allí, a manera de ejemplos, los propietarios de autos y camiones de transporte de pasajeros y los ejecutivos y funcionarios de corporaciones y firmas; mientras que el otro grupo extremo apuntado –muy numeroso ciertamente- está constituido en muy elevada proporción por personas negras, y se hallan en él, a modo de ejemplos, los trabajadores auxiliares de los servicios y los trabajadores poco calificados de la construcción. Resulta entonces, como un rasgo importante de este proceso, que la desventaja históricamente acumulada de la población negra en relación con el resto de la población cubana se ha hecho sensiblemente mayor durante estos años de crisis, con respecto a la anterior década, lo cual se expresa en la vida cotidiana de la gente común y en la vida social del país.

3-El propio proceso referido arriba, con sus serias implicaciones sociales, y la escasez de acciones tendientes a aliviar sus efectos, junto con la probable actividad oportunista de gente interesada, conducen a propiciar que en los años por venir la cuestión de la desigualdad racial en nuestro país pueda llegar a alcanzar un nivel crítico.

4-Los señalamientos críticos realizados en la década pasada por altos responsables del país en relación con determinadas manifestaciones de desigualdad racial presentes entonces en la vida nacional no se tradujeron en un programa de acciones consistentes y sistemáticas que lograran disminuir efectivamente las prácticas excluyentes a nivel de la gente común, lo cual hace evidente la realidad de que comenzar a andar con seguridad el camino de la solución de esta cuestión requiere mucho más que decisiones personales de cualquier carácter.

Las mismas personas que coincidimos en las apreciaciones antes señaladas nos unimos también en la consideración de que no habrá posibilidad de que pueda afirmarse la existencia de un proceso de real y efectiva disminución de la desigualdad racial en nuestro país, con carácter irreversible, si los negros cubanos no se organizan y se unen para trabajar por lograr ese propósito tan justo y humano. Por ello, para ser consecuentes con esas ideas que nos eran comunes, dimos vida a la Cofradía de la Negritud (CONEG).

Los negros cubanos hemos perdido demasiado tiempo, pues no aprovechamos apropiadamente las oportunidades históricas que brindó el triunfo revolucionario de enero del 59 para lograr avances fundamentales y definitivos en la eliminación de la desigualdad racial; no nos organizamos y unimos en torno a ese propósito, ni fuimos convocados para ello, lo cual sí sucedió con las mujeres cubanas – el otro gran grupo social discriminado en la sociedad cubana de entonces – las que luchando organizadas y unidas, y contando con el apoyo del Estado y de toda la sociedad han alcanzado avances enormes en la reducción progresiva de la desigualdad por sexo. Por otra parte, los creyentes, también luchando organizados y unidos, y contando con apoyo interno y externo, han alcanzado irreversibles avances en la eliminación de la desigualdad por ideas religiosas. Los negros, sin embargo, nos pusimos a esperar a que otros hicieran lo que a nosotros mismos correspondía hacer, y por eso tenemos, como elemento de la realidad actual de nuestro país, la persistencia de los mismos prejuicios raciales de antes, que constituyen el soporte ideológico de esta desigualdad racial que se expresa por doquier. No obstante, los cofrades iniciadores estamos convencidos de que, tal como sentencia el conocido refrán, “más vale tarde que nunca”.

Es necesario dejar claro que los iniciadores de la Cofradía de la Negritud estamos plenamente conscientes de lo mucho que ha hecho la Revolución Cubana por eliminar la desigualdad racial en nuestro país, sin embargo, la realidad expresa que es muy grande el trecho que aún queda por andar, pues los fundamentos del problema no han cambiado esencialmente. Reconocemos que en Cuba hay una serie de condiciones objetivas y subjetivas, que son parte esencial de la inmensa obra levantada por todo nuestro pueblo, las que por su profundo contenido humanista y de justicia social constituyen una base sólida que puede favorecer el desarrollo exitoso de la lucha que ahora comenzamos y en la cual esperamos contar con la comprensión, la solidaridad y la buena voluntad de la mayoría de los cubanos de cualquier color de piel. Estas son las razones fundamentales que animan a la Cofradía de la Negritud, que desde ya se coloca en la primera fila de esta lucha contra la desigualdad racial, los prejuicios raciales y sus secuelas seculares.

La Cofradía de la Negritud (CONEG) será una organización numéricamente pequeña, que aspira a estar representada en todas las provincias, y que se plantea lograr favorecer al más amplio espectro de la población negra a partir de la actividad multifacética de sus miembros, los cofrades, que han de ser personas con las condiciones requeridas para asegurar el cumplimiento de los propósitos fundamentales de la organización.

Al asumir la responsabilidad de poner en marcha la Cofradía de la Negritud hemos tenido en cuenta el hecho de que hay muchas personas comunes de la población negra que han conocido de alguna persona negra que fue relegada en su cierto derecho, o que fue desatendida en su legitima aspiración, o que han estado ellas mismas en algunas de esas situaciones debido al color de su piel. También hemos considerado el hecho de que hay muchas personas negras que tienen que encontrarse cotidianamente con alguno de los muchos rostros de la desigualdad racial. Pues bien, con la mayoría de todas esas personas contamos para darle fuerza y vitalidad a la Cofradía de la Negritud, para lograr que tenga clara voz y definida personalidad en el contexto de la realidad cubana actual y por venir.

A continuación le presentamos algunos de los principales postulados que sostiene este proyecto:

a) No podrá haber un avance fundamental y definitivo en la reducción de la desigualdad racial si no se promueve una conciencia nacional al respecto, mediante las correspondientes acciones de diversa índole dirigidas contra los prejuicios raciales presentes en una parte considerable de la población cubana.

b) No podrá haber un avance importante y sostenido en el aminoramiento progresivo de la desigualdad racial si no se pone en ejecución una política social que tenga en consideración la desventaja históricamente acumulada de la población negra y que se exprese con acciones concretas apropiadas.

c) La disminución efectiva y progresiva de la desigualdad racial en nuestro país dará más plenitud a la dignidad humana de las personas negras cubanas, lo cual significará también dar más plenitud a la condición humana de todos los cubanos.

Algunas de las otras líneas de trabajo que se propone desarrollar la Cofradía de la Negritud son:

1) Procurar el desarrollo de relaciones con personas y entidades nacionales y foráneas que puedan apoyar sinceramente los esfuerzos de la organización.

2) Propiciar el acercamiento a otras organizaciones representativas de la población negra que pueda haber en el país y en el extranjero.

3) Promover el rescate y fomento de valores dentro de la familia negra cubana.

4) Promover la elevación del nivel de autoestima de la población negra cubana.

5) Promover una mayor atención comunitaria a la muy numerosa población penal negra cubana.

6) Promover el conocimiento, respeto y cultivo de las diversas manifestaciones culturales de la población negra cubana.

7) Resaltar la vida y obra de personalidades negras y propiciar una mayor influencia de las mismas en la población cubana.

8) Apoyar el cultivo y realización del verdadero talento en adolecentes y jóvenes de familias negras en situación precaria.

9) Promover el rescate y conservación de la memoria histórica de los negros cubanos, procurando la profundización en la interpretación y valoración de las circunstancias y consecuencias de sus hechos y acciones.

10) Promover la puesta en marcha de un programa nacional de acción efectiva y sostenida para frenar y reducir la marginalidad, en el plazo más breve acorde con las reales posibilidades del país.

La figura histórica emblemática de la Cofradía de la Negritud es el patriota Juan Gualberto Gómez, quien siendo descendiente directo de esclavos llegó a ser el representante personal de José Martí en Cuba. El lema de la Cofradía de la Negritud es ¡Ayudémonos y seremos ayudados!, de clara referencia bíblica y que expresa la determinación y el optimismo que nos animan.

Ahora, algunas precisiones importantes: la Cofradía de la Negritud es un proyecto ciudadano de activismo social que es contrario a la animadversión entre personas por razón del color de la piel y promueve la fraternidad entre ellas. Por otra parte, la CONEG considera que la actividad política le es ajena en un sentido estricto, pero, al propio tiempo, está consciente de la complejidad e implicaciones de la iniciativa que se propone llevar adelante, lo cual pudiera, circunstancialmente, hacer parecer que alguna de sus acciones se acerca al terreno político.

Finalmente, una cuestión de procedimiento. Los propósitos de la Cofradía de la Negritud, en nuestra opinión, no transgreden ningún precepto legal y, por ello, aspira a tener existencia lícita en nuestro país, lo cual implica un proceso que tiene entre sus pasos la presentación de listas de apoyo con una determinada cantidad de firmas. Si usted, amigo(a) lector(a), cualquiera que sea el color de su piel, considera que este proyecto que le hemos presentado tiene razones válidas para existir; si usted entiende que puede ser útil en nuestra sociedad, incorpórese a la lista que en algún momento pueda serle presentada por alguno de nuestros activistas y muestre así su apoyo a la legitimación de la Cofradía de la Negritud. Ahora bien, si usted admite como propios los propósitos y postulados de este proyecto, si acepta conscientemente las responsabilidades propias de la condición de cofrade, le invitamos a que solicite su incorporación a la Cofradía de la Negritud; de ser aceptado (a) entonces estaremos juntos en alguno de los muchos caminos de nuestra justa lucha.

Le estamos cordialmente agradecidos por la amable atención que nos ha dispensado.

Ing. Norberto Mesa Carbonell
La Lisa, julio de 1998.
Primer cofrade.