MENSAJE DE AÑO NUEVO

Respetado(a) compatriota:
La llegada de un nuevo año constituye una espléndida oportunidad para
que las personas de buena voluntad, más allá de las diferencias de
diversa índole que existan entre ellas, hagan votos por la felicidad
propia y la de otros seres humanos con las que puedan compartir
aspiraciones y sueños. Es también ocasión propicia para evaluar la
labor realizada en el año que termina y plantear las nuevas metas para
el año que se inicia. Dar la bienvenida a un nuevo año también puede
ser útil para promover una mayor y mejor comunicación entre las
personas que están conectadas por el interés en aras del bien común.
Atendiendo a estas razones me estoy dirigiendo a usted, en nombre del
proyecto COFRADÍA DE LA NEGRITUD , para expresarle el más sincero
deseo de que el Nuevo Año 2016 le traiga buena salud, ventura
personal, familiar y prosperidad. Al propio tiempo, le estoy
exhortando a que brinde su apoyo ciudadano a toda acción apropiada que
tenga por fin contribuir a fomentar en las cubanas y los cubanos un
mayor respeto por el culto a la dignidad plena del hombre, en
particular, a aquellas dirigidas a lograr avances efectivos en la
lucha contra los prejuicios, las desigualdades  y la discriminación
racial  presentes aun  en nuestra sociedad.
¡Feliz y próspero Año Nuevo 2016, para todas y todos!

Norberto Mesa Carbonell

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Un coloquio por la eliminación de la discriminación racial

de Yusimí Rodríguez López | La Habana

fuente: www.diariodecuba.com

La Cofradía de la Negritud convocó al evento donde se discutió el pensamiento de Fidel Castro y la situación racial en Cuba.

El pasado sábado, un día después de que el racismo fuera el tema del espacio televisivo Mesa Redonda, se conmemoró el Día Internacional para la eliminación de la discriminación racial, en la sede de la Comisión Cubana de la UNESCO, en Nuevo Vedado. La actividad, convocada por la Cofradía de la Negritud, se inició con las palabras de Irina Bokova, directora general de la UNESCO, leídas por una de las especialistas del centro.

Posteriormente, Norberto Mesa Carbonell, primer cofrade, recordó el planteamiento de Abel Prieto, exministro de Cultura y actual asesor del presidente Raúl Castro, en la Asamblea Nacional, en 2012: “Si queremos enfrentar con éxito el tema del racismo y las marginalidades en la sociedad cubana, lo primero que debemos hacer es reconocer la existencia de desigualdad y discriminación racial en Cuba”. En opinión de Norberto, hasta que el Partido Comunista de Cuba (PCC) no reconozca esa existencia no será posible una lucha eficaz, teniendo en cuenta el papel del PCC según nuestra Constitución.

Norberto apuntó además que el tema de la discriminación racial no fue abordado en el congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) ni en el de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), ni figura en la agenda del congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), pese a la cantidad de jóvenes negros desempleados o presos.

Después de estos planteamientos, el Primer Cofrade dio paso al primer panel del día, dedicado a analizar la respuesta de Fidel Castro a la pregunta de Ignacio Ramonet, sobre la situación racial en Cuba, en la entrevista recogida en el volumen Cien horas con Fidel. El panel estuvo integrado por Rodrigo Espina, antropólogo y militante del PCC, que participó en la Mesa Redonda de la noche anterior; Gisela Arandia, coordinadora de la Articulación Regional Afrodescendiente para América Latina y el Caribe (ARAAC), y el intelectual e investigador Roberto Zurbano.

Rodrigo Espina describió el pensamiento de Fidel Castro como positivo y en progreso, (pese a su situación actual), que reconoce la existencia de la discriminación. Como ejemplo, citó su intervención en el Congreso Pedagogía 2003. Arandia criticó el hecho de que se llevaran a cabo campañas contra la discriminación racial (término que prefiere a “prejuicio racial”) sin divulgarlas. “No es posible deconstruir discriminaciones sin discurso público”, afirmó.

Zurbano consideró que Fidel Castro ha sido muy afortunado con los entrevistadores y que ha puesto los medios a su disposición en la batalla política, y opinó que la pregunta de Ramonet sobre la situación racial no estuvo bien formulada. Pero aclaró que el Fidel Castro de 1948 tenía conciencia de la discriminación racial e integraba la Liga Universitaria contra el Racismo. Al referirse a la situación actual enfatizó en la necesidad de debate público, políticas públicas y leyes. Calificó de erróneo construir la igualdad sin discusión y sin la participación de los desiguales.

Se refirió también a la Batalla de Ideas como un proyecto destinado a las personas más pobres, mayormente negras, que recibió críticas racistas y clasistas, y fue el último tren para quienes no habían podido acceder a la universidad. Pero el discurso de la Batalla… ha sido desmontado en los últimos diez años. Al respecto, Norberto Mesa criticó la suspensión del programa, con el argumento de que no podía continuar pagándose a personas desvinculadas para que estudiaran, cuando en Cuba se han graduado centenares de estudiantes procedentes de países pobres de América Latina y otros continentes, sin que el Gobierno cubano les haya cobrado nada. “¿Cuánto cuesta formar un médico en esos países? ¿Por qué no se usó un mecanismo de préstamos estudiantiles; por qué no se analizó quiénes realmente necesitaban realmente asistencia económica?”

Roberto Zurbano calificó la afirmación de Heriberto Feraudy, presidente de la Comisión Aponte de la UNEAC, durante la mesa redonda televisiva, de que la subversión en Cuba hoy es afrodescendiente, como lo peor de esa mesa.

Al término de la actividad, cuando pude conversar con Norberto, este calificó la afirmación de “dislate político”, pero comprende que procede de alguien que está en una posición que implica responder a determinados intereses. La realización de la mesa redonda en la televisión le pareció algo positivo, llevado a cabo por quienes tienen la posibilidad de hacerlo.

Desde el público se contrastó el hecho de que ya se trata el tema de la homofobia en los medios y las telenovelas, con la ausencia del tema racial en los mismos. La abogada Deynis Terry contó que en el aula de su hija, estudiante de Hotelería y Turismo, los negros y los blancos se sientan separados. Además, para trabajar en la carpeta de un hotel, existen exigencias estéticas que van desde alcanzar una estatura determinada, hasta llevar el cabello desrizado, en el caso de las mujeres negras.

Leonardo Calvo, vicecoordinador nacional del Comité Ciudadanos por la Integración Racial (CIR) llamó a analizar los patrones de polarización en la sociedad cubana que determina cómo se estructura la desigualdad. Se refirió a la importancia de la independencia con respecto a las instituciones y del análisis de los referentes culturales. “Es triste que aún los jóvenes digan que hay que adelantar la raza”.

Se criticó duramente la Televisión Cubana, donde existe rechazo y desinterés por el tema. Los filmes y documentales sobre la esclavitud o sobre África, son calificados como “películas de negros”. Incluso para quienes trabajan en el medio y tienen interés en poner a disposición del público este tipo de materiales, existen muchas trabas. Hubo además llamamientos a no cansarse en el trabajo para empoderar a los jóvenes, y a reforzar el trabajo de las familias.

Aunque los medios y la televisión cubana recibieron críticas tanto de panelistas como del público en cuanto al tratamiento del tema racial, nadie cuestionó la propiedad absoluta del Estado sobre estos.

Cuando la palabra retornó a los panelistas, Gisela Arandia aseveró que la Revolución cubana ha hecho mucho para eliminar la discriminación racial, pero la sociedad cubana es racista, y la historia de las personas negras ha sido escondida y estereotipada. Terminó invitando a los presentes a participar en el ARACC. “No necesitamos permiso para reunirnos”, dijo.

Zurbano alertó sobre el nacimiento de un neorracismo en Cuba, construido con el silencio y la indolencia del socialismo cubano. “Debe existir en Cuba un movimiento antirracista y unidad entre movimientos anticapitalistas”, agregó.

Rodrigo Espina declaró que todos somos la Revolución. “Todos somos responsables de lo que sucede. El racismo es mutante, cambia de aspecto y llega a parecer amable.”

La actividad contó con un breve momento cultural a cargo del dúo de rap 340 MS Records, que interpretó el tema “Nuestra Historia”.

El debate suscitado por este primer panel impidió la realización del segundo, a cargo de la organización Alianza Unidad Racial, sobre las críticas que recibió el informe presentado por el Gobierno cubano en la ONU sobre la situación racial en Cuba. Por la importancia del tema, se decidió buscar una fecha posterior para ese panel.

Una afirmación injusta en artículo de Trabajadores

Por Norberto Mesa Carbonell

El pasado lunes 23 de febrero el periódico Trabajadores, órgano de la Central de Trabajadores de Cuba publicó en su página 3 el trabajo de corte histórico titulado ”24 de febrero. Pasado, presente y futuro” de la autoría del Doctor en Ciencias Históricas Antonio Álvarez Pitaluga, Vicedecano de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de la Habana. Uno de los párrafos expresa:

Otra cuestión que para muchos dirigentes, patriotas emigrados y combatientes, fue que la meta final de la contienda se centró en la liberación nacional sin concebir un cambio de las estructuras coloniales; la subversión de estas no se instrumentó. Solo la genialidad del Apóstol concibió la revolución a partir de la doble tarea de liberación nacional-revolución social. Era la esencia de una nueva organicidad revolucionaria que le permitió a Martí proyectar la revolución como una profunda subversión cultural, pero el desconocimiento y la falta de interpretación de su pensamiento entre los hacedores revolucionarios obstaculizaron la expansión de sus ideas.

En este párrafo aparece una afirmación del autor, que he subrayado, la cual, en mi opinión, requiere una aclaración. Esta afirmación se aviene bien con el propósito del trabajo; pero es históricamente injusta. No es acto de justicia histórica atribuir solo a José Martí la idea de concebir a la revolución en ciernes como una gesta de liberación nacional-revolución social.

Seguramente, hubo otros patriotas que actuaron alentados por ese ideal; y quiero ejemplificar con el relevante patriota Juan Gualberto Gómez, cuyas concepciones revolucionarias estuvieron en estrecha interrelación con las de Martí, lo cual puede observarse en su intensa labor periodística y de activismo político dentro de Cuba. Vale apuntar que, en realidad, la línea de pensamiento que el Doctor Pitaluga atribuye en exclusivo a la genialidad de Martí, estuvo presente en otros patriotas cubanos desde antes de la Revolución del 95; un claro ejemplo de ello lo constituye el general Antonio Maceo, quien en la Protesta de Baraguá puso de manifiesto esa concepción, al establecer la firme vinculación entre la independencia del país y la abolición de la esclavitud, o sea, entre la liberación nacional y la revolución social.

Estamos conmemorando los 120 años del inicio de la Guerra de Independencia, de la que José Martí fue artífice principal, y Antonio Maceo y Juan Gualberto Gómez gestores relevantes. Por ello considero que es procedente toda acción encaminada a poner de relieve la profundidad del pensamiento revolucionario de estos grandes hombres de nuestra historia patria.

3 de marzo de 2015

Un hecho trascendental

El pinareño Luis Giraldo Casanova, uno de los elegidos en la refundación del Salón.

Este articulo ha sido publicado en el en el Diario de Cuba porDimas Castellanos | La Habana | 25 Nov 2014 – 9:18 am.

Un hecho trascendental

54 años después de su clausura por el castrismo, la reapertura del Salón de la Fama del béisbol cubano es el regreso a un camino que nunca se debió abandonar.

Unos cien entusiastas de nuestro deporte nacional, bajo el emblema “de la utopía a la realidad”, participaron en elPrimer Coloquio Museo y Salón de la Fama del béisbol cubano” los días 7 y 8 de noviembre de 2014 en el capitalino Estadio Latinoamericano.

En el evento, periodistas, historiadores e investigadores, entre otros,  aprobaron la refundación del Salón de la Fama adjunto a un museo del Béisbol Cubano, definieron el Reglamento para la selección y exaltación de los candidatos, eligieron al Tribunal que tendrá esa función en los primeros dos años y solicitaron al Ministerio de Cultura declarar al béisbol como “patrimonio intangible de la nación cubana”.

Si el Salón de la Fama fue creado en 1939 (tres años después del famoso Baseball Hall of Fame de Cooperstown, Estados Unidos) y erradicado en 1960, su refundación además de noticia constituye un acontecimiento de trascendencia para el deporte y la nación cubana.

Sin embargo, el hecho recibió una pobre cobertura informativa. El periódico Granma del 10 de noviembre ubicó la noticia como un subtitulo de un artículo destinado al análisis del equipo que representaría a Cuba en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Tal y como si la refundación del Salón fuera un subproducto de la selección que viajaría a Veracruz.

Una mirada retrospectiva

Una mirada retrospectiva basta para develar la trascendencia del hecho. En 1866 ya se jugaba pelota en Cuba; en 1874 se celebró el primer juego noticiado en el Palmar del Junco; y en 1878, dos años después de Estados Unidos, debutó el profesionalismo en la Isla con la primera Liga Oficial del Beisbol Cubano. La calidad alcanzada fue tal que ya en la primera década del siglo XX los equipos cubanos ganaban y perdían de tú a tú con los equipos de la pelota profesional norteamericana.

Cuba se alzó como primera potencia del béisbol amateur y segunda de la pelota profesional. Por ejemplo, tras la Primera Serie Mundial de Béisbol Amateur celebrada en Londres en 1938, las cinco siguientes se efectuaron en el estadio La Tropical de La Habana, de las cuales Cuba ganó cuatro. Mientras, en la Serie del Caribe, de las 12 que tuvieron lugar entre 1949 y 1960, Cuba ganó siete, las últimas cinco de forma consecutiva. Esos y otros resultados se reflejaron en el Salón de la Fama nacional durante los 21 años de existencia (1939-1960), donde fueron exaltados 68 peloteros por sus méritos deportivos.

En 1960 el Gobierno, convencido de que la pelota “esclava” —como le llamaron al béisbol profesional— sería derrotada por la pelota “libre”, decidió suprimir el profesionalismo. Para ese fin el Estado dedicó inmensos recursos y logró la supremacía durante décadas en las competencias amateurs centroamericanas, panamericanas y mundiales. Satisfecho, el líder de la revolución, el 2 de enero de 1967, exclamó: “Se erradicó el deporte profesional, y sobre todo, se erradicó en aquel deporte, que era uno de los más populares: la pelota… Pero lo más interesante es que jamás ningún deportista profesional cuyo negocio es el deporte, jugó con tanto entusiasmo, con tanta entereza, con tanto coraje, como el que llevan a cabo nuestros deportistas, que no son profesionales”.

Se proclamó así la gran victoria sobre la pelota “esclava”. En octubre de 1975, Castro dijo: “si en otros países de América latina no existe la revolución social, no se desarrolla la revolución social; por mucha técnica; por muchos entrenadores que contraten; por muchas cosas que inventen, no podrán obtener los éxitos que obtiene Cuba en el deporte”.

Cuando se reiniciaron los choques con los equipos profesionales foráneos, la supuesta superioridad comenzó a declinar, mientras cientos de jugadores de alta calidad comenzaron a abandonar el país en busca de lo inalcanzable dentro de las fronteras.

El tiro de gracia se produjo a mediados de 2013 durante el tope realizado con una selección de estudiantes universitarios norteamericanos, donde el equipo nacional exhibió el más bajo rendimiento de los últimos torneos internacionales. Los cubanos, que habían derrotado a las selecciones universitarias estadounidenses en ocho de diez oportunidades, a pesar de superar a sus contrarios en experiencia y promedio de edad, fueron barridos en cinco partidos por verdaderos amateurs.

Al tiempo que eso ocurría, en 2013 el cienfueguero Yasiel Puig, tras su debut con los Dodgers de Los Ángeles, recibió el premio al Mejor Jugador y Novato del Mes de junio; José Iglesias, en ese momento infilder de los Medias Rojas de Boston, fue seleccionado Novato del Mes en la Liga Americana; José Fernández, lanzador de los Marlins de Miami, fue elegido para el Juego de las Estrellas junto a Aroldis Chapman, el holguinero cerrador de los Rojos de Cincinnati; y el granmense Yoenis Céspedes, de los Atléticos de Oakland, ganó la competencia de jonrones. En 2014, además de Céspedes, Puig y Chapman, en el Juego de las Estrellas participaron el pinareño Alexei Ramírez y el cienfueguero José Dariel Abreu, ambos de los Medias Blancas de Chicago; mientras Céspedes revalidaba su título de campeón en el Festival de Jonrones.

La calidad de estos jugadores se puede medir por las astronómicas cifras de sus contratos: 36 millones de Yoenis Céspedes, 42 de Yasiel Puig, 68 de José Dariel Abreu, 72,5 de Rusney Castillo y los aproximadamente 100 millones, en discusión, de Yasmany Tomás.

El regreso a un camino que nunca se debió abandonar

La revolución, a la vez que llevó la pelota a lugares donde no se jugaba, construyó nuevos estadios, creó escuelas deportivas y añadió nuevas graderías al Gran Stadium del Cerro (al que le cambió el nombre), también impidió a nuestros peloteros medirse con los mejores del mundo; privó a los cubanos del béisbol profesional, que en vivo o por las cadenas radiales y televisivas se disfrutaba desde cualquier punto del país; e implantó una política informativa dirigida a ocultar los éxitos de los cubanos en otros países. El deporte se subordinó a una ideología y el Estado anuló toda participación e iniciativa ciudadanas.

El resultado: el declive de la pelota cubana, las incontrolables y crecientes fugas de jugadores y la pérdida de popularidad de la pelota ante deportes como el fútbol.

A pesar de su falta de voluntad política, el régimen está obligado a cambiar. En el caso de la pelota ese cambio pasa por el abandono de la estrategia trazada en 1960 y el regreso a un camino que no se debió abandonar. En ese contexto se inscribe y se explica que la refundación del Salón de la Fama, aunque no emergiera de una iniciativa estatal, haya sido aceptada por las autoridades.

A propuesta de un grupo de entusiastas, encabezados por el cineasta Ian Padrón, 75 años después de la fundación del Salón de la Fama y 54 después de su clausura, elaboró, propuso y logró el apoyo para la refundación de dicho Salón. En el Coloquio, de forma democrática —algo inusual en nuestro contexto— se reconocieron los 68 cubanos exaltados hasta 1960 y se agregaron otros diez seleccionados por el Tribunal elegido en el evento: del período 1874-1961, el árbitro Amado Maestri y los jugadores Esteban Bellán, Camilo Pascual, Orestes Miñoso y Conrado Marrero. De 1961 a hoy, Omar Linares, Orestes Kindelán, Luis Giraldo Casanova, Antonio Muñoz y Braudilio Vinent. Con ellos suman 78 peloteros exaltados.

La importancia no radica en que aún no estén todos los que deben estar, sino en que la decisión de cerrar el salón de la fama fracasó y por tanto, con su reapertura, cada año otros cubanos serán exaltados, para lo cual existe un Reglamento que impide cualquier intento de exclusión. De ahí emana la trascendencia de la refundación.

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COFRADÍA DE LA NEGRITUD Normativa Conductual del Cofrade

  1. Mantener una actitud de compromiso activo con la defensa y la promoción apropiadas de los principios, propósitos y posiciones de la organización.
  2. Cumplir con las tareas de la organización, tanto en el orden individual como en el colectivo.
  3. Alcanzar un mayor y mejor conocimiento sobre la contribución de los africanos y sus descendientes a procesos históricos como la formación de la nacionalidad y la identidad cubanas, las diversas cuestiones relacionadas con la diáspora africana en el Nuevo Mundo y con la cuestión racial en general.
  4. Mejorar sistemáticamente su preparación cultural, elevar su calificación cívica y fomentar su autoestima.
  5. Rechazar apropiadamente actitudes y acciones discriminatorias de corte racista.
  6. Cultivar un sentido de pertenencia enorgullecedor, basado en la participación consciente y activa para forjar un historial de lucha y realizaciones inspirado por nobles ideales.
  7. Cultivar un espíritu de confraternidad real respecto a los demás cofrades, fundamentado en la comunidad de propósitos, el respeto mutuo y la solidaridad.
  8. Ser discreto y responsable con los asuntos propios de la organización que por cualquier motivo lleguen a su conocimiento.
  9. Contribuir, sistemáticamente, al financiamiento de la organización, acorde con su real posibilidad económica.
  10. Prestar la atención debida a la materialización del propósito de alcanzar progreso efectivo en las esferas material y espiritual, tanto en el orden personal como en el orden familiar.
  11. Defender la independencia y la soberanía de la patria cubana.
  12. Defender los derechos humanos reconocidos por la Organización de Naciones Unidas (ONU).

MENSAJE DE AÑO NUEVO

La Lisa, 27 de diciembre de 2014

Respetado (a) compatriota:

Mucho me place dirigirme a usted en nombre de la Cofradía de la Negritud, un proyecto ciudadano de activismo social que, desde julio de 1998 actúa en contra de la existencia de la discriminación racial en nuestro país.

La llegada del nuevo año proporciona la magnífica oportunidad de promover la comunicación entre las personas. La Cofradía ha querido aprovecharla para expresarle a usted el deseo de que encuentre cálido amparo en su corazón el hermoso sueño de eliminar la discriminación y las desigualdades basadas en el color de la piel.

Tenga buena salud y firme disposición de ánimo a lo largo del 2015, para que pueda contribuir, conscientemente, al propósito de acercar el día en que tal sueño sea realidad luminosa en la patria de Carlos Manuel de Céspedes y Mariana Grajales.

Le agradezco, cordialmente, la atención y el tiempo que me ha dispensado.

¡Juntos podemos!

¡Feliz Año Nuevo 2015!

Norberto Mesa Carbonell

Primer Cofrade

P.D.:

Si usted considera que este es un mensaje positivo, no sea avaro y páselo a otro (a) compatriota. Muchas gracias.

ARAAC 24 meses después

ARAAC 24 meses después

Una propuesta de trabajo, un momento de revisión, una reflexión compartida.

Este mes de septiembre se cumplieron dos años en que fundamos en La Habana el capitulo cubano de la Articulación Regional Afrodescendiente para las Américas y el Caribe (ARAAC), cuyo funcionamiento aun deja mucho que desear si pensamos en que uno de sus objetivos es sumar las personas, proyectos e instituciones cubanas que así lo deseen al ideario y el activismo antirracistas. Mas allá de algunas declaraciones, paneles de trabajo e intercambio, reuniones ejecutivas e intentos organizativos no se ha logrado aun horizontalizar la labor hacia una membrecía de personas y organizaciones a través de todo el país ni hacer una propuesta táctica y estratégica que nos permita insertarnos en comunidades reconocidas o no, en algunas instituciones importantes, así como dar una legitimidad publica y sistemática a nuestra labor.

Nuestras posibilidades de articulación son escasas, insertas en los pocos proyectos que funcionan gracias a la verticalidad de sus líderes o al compromiso de algunos activistas con su trabajo comunitario, artístico, intelectual o de promoción sociocultural. Para ellos la fundación de ARAAC fue un aliento para seguir profundizando en sus solitarias labores y significaría un respaldo que aun no ha logrado mlegitimarse, aun así tales esfuerzos individuales o grupales son cada día más visibles y pujantes. Quizás, aunque no el único, un buen ejemplo es el de la Red Barrial Afrodescendiente, donde confluye tanta gente importante, en especial, mujeres.

La ausencia de convocatorias sistemáticas, un órgano de divulgación y la desconexión con otros capítulos y líderes de la región son grandes tareas pendientes, así como la celebración de actividades masivas que coloquen algún tema antidiscriminatorio en medios de difusión, instituciones sociales o en el debate político de las problemáticas raciales del país o la región. Estas carencias son compartidas por otras organizaciones anteriores, lo cual nos hace pensar que la articulación es una necesidad básica para alcanzar los objetivos más sencillos de la lucha antirracista en Cuba y las alianzas de trabajo deberá será una de las estrategias esenciales para articularnos desde dentro y hacia afuera de organizaciones similares u otras que posean al menos un mínimo interés antidiscriminatorio en sus agendas o perfiles institucionales.

Creo que los métodos organizativos y estratégicos no han funcionado con la pertinencia que esperábamos y las formas demasiado horizontales de compartir las responsabilidades personales y colectivas no han sido prácticas. Debemos desformalizar y darle una energía diferente al trabajo publico de ARAAC, lanzar, coordinar, divulgar y poner en práctica las decenas de ideas prácticas que se nos han ocurrido en cada encuentro o debate. Hemos sido lentos, disciplinados por una mentalidad burocrática y falta de esa agresividad entusiasta con que los proyectos colectivos alcanzan personalidad propia, más allá de su legalidad y de su legitimidad o aceptación políticas. Tampoco la sistematicidad y la complicidad militante caracterizan nuestra labor organizativa, ni hemos potenciado las posibilidades personales y de los equipos de trabajo en una agenda pragmática, consecuente y activa que sistematice –en calidad y quizás, también en cantidad- la información, el trabajo orgánico y las acciones publicas, de manera que se impone un reajuste de dichas prácticas ejecutivas en función de las tareas y de las personas y no de una o de la otra por sí solas. Las personas deben definir mejor su campo de trabajo y de responsabilidades, insistir allí donde y para lo que demostrado ser capaces e ir complementando, reconociendo y aprendiendo de la labor de los demás. Cada acción, cada experiencia y cada persona podrían multiplicarse de esa manera, articulando, sumando todas nuestras fuerzas y no despilfarrándolas en la fragmentación con que hoy nos conformamos. A estas alturas debíamos reconocer que, al menos las tres líneas de trabajo principales se mueven con cierta lentitud, resistencia, carente de la cohesión de otros momentos de la lucha antirracista. También es clave mantener un flujo de información constante para el intercambio y el aporte de todas las personas que quieran colaborar con ARAAC, que sepan dónde estamos, cuando y como se pueden incorporar a esta batalla.

Para quien se trabaja debe ser una pregunta a responder en cada momento. Para qué se trabaja debe ser un principio muy claro. Cuándo se trabaja, con quien, donde, con qué alcance y cuales alianzas debemos priorizar deben ser cartas a tener en cuenta en cada acción de ARAAC. Identificar las estrategias con las respectivas tácticas hace que lo más importante sea la misión a realizar, por encima de quien, como, donde y cuando. Si los principios y la estrategia están claros, entonces las acciones deben definir nuestro trabajo de modo sistemático y puntual.

Un mecanismo de rectificación, revisión o rendición de cuentas debe establecerse, así como un balance periódico del trabajo individual y colectivo. Hemos perdido varios compañeros valiosos del ejecutivo y de los ejes, por incoherencias, protagonismos y una falta de reconocimiento a la capacidad y entrega de todos y cada uno de nosotros en esta gran tarea. Creo que es un lujo que no podemos seguir dándonos, sobre todo cuando no se informa adecuadamente ni analizamos cómo evitar repetir los errores.

Estos errores lo sufrieron y sufren todas y cada una de las organizaciones antirracistas dentro y fuera de Cuba. No son nuevas, es posible aprender de errores antiguos y recientes, nuestros y ajenos, proponiéndonos enfocarnos en una lucha antirracista coherente, colectiva y consciente. Es una labor difícil, pues es un tema apenas aceptado por personas, grupos, instituciones sociales y políticas, así como es objeto de manipulación política, descontextualización, aplazamiento o disminución de su prioridad social, así como los prejuicios propios del tema. No aceptaremos mas provocación que las del trabajo.

Nuestra ARAAC es un mecanismo de concertación, nacimos para convocar, para denunciar, para debatir, para identificar y profundizar sobre las problemáticas raciales contemporáneas en el espacio público de la isla y de la región. Es un momento de suma complejidad por lo fragmentada que está siendo nuestra lucha, esta es quizás el mayor peligro y la mejor oportunidad, pues entre tantas fuerzas disgregadas debemos caracterizarnos y visibilizarnos mejor, servir de guía a un número importante de personas a través de nuestras acciones y propuestas. Solo en el trabajo sistemático nacerá la coherencia y hallaremos un camino propio y colectivo para contribuir a que la sociedad cubana piense, discuta y proponga su propio programa por la igualdad racial y contra todas las discriminaciones. Dos años después esta sigue siendo la gran aspiración de ARAAC.

Debemos inspirarnos en el trabajo de nuestros mejores pensadores antirracistas y en los hombres y mujeres que nos anteceden en esta labor, así como en aquellos mejores luchadores y activistas, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, negros y blancos, que nos acompañan desde su visión crítica y autocrítica de nuestros problemas.

Si en la nueva institucionalidad cubana no ha aparecido una visión oficial sobre las problemáticas raciales en la Isla tiene que ver con una vieja resistencia que aun es fuerte, pero viene cediendo por la visibilidad que ha alcanzado el tema y su innegable impacto social, pero también con la falta de un diálogo nacional y con la manera, aun prejuiciada, paternalista o vergonzante, con que se sigue tratando este tema. Parte de esa responsabilidad es nuestra, así como parte de las soluciones también nos competen. Si somos parte del problema, dicen los antiguos, somos parte de la solución.

Me gustaría intercambiar, desde la responsabilidad y el respeto y no desde la culpa o la descalificación, sobre nuestras insuficiencias, desacuerdos, acuerdos y perspectivas. Preferiría mas allá de excusas, resistencias y justificaciones, acertadas o no, reflexionar sobre por qué nos siguen faltando propuestas útiles, visibles, participativas y críticas que hagan de nuestra agenda, de nuestra conciencia y de nuestras acciones, no un simple campo de satisfacciones personales, sino maneras de intercambiar, explicar y convocar a todos los cubanos, de todos los colores a sumarse a una lucha común, más allá de los intereses personales, de grupos y sectas, donde nos reconozcamos en diversas tareas comunes, que desarrollen maneras sencillas de intervenir en la realidad cotidiana y nuevas formas organizativas para hacer cumplir nuestra misión pública.

De cierta manera, lo hemos intentado en los últimos dos años, es un periodo breve aun, pero nos toca abrir un poco más nuestros espacios de justicia y legitimación. Le corresponde a ARAAC hacerlo de frente y junto a discriminados y discriminadores, en un diálogo crítico y constructivo de esa identidad ciudadana diversa que aun aspiramos. ¿Estamos inspirados, preparados y dispuestos a hacerlo? Yo me apunto, sigo a los que están e invito a los que quieran…

Roberto Zurbano.En Cayo Hueso, Centro Habana, septiembre 30 y 2014