Una afirmación injusta en artículo de Trabajadores

Por Norberto Mesa Carbonell

El pasado lunes 23 de febrero el periódico Trabajadores, órgano de la Central de Trabajadores de Cuba publicó en su página 3 el trabajo de corte histórico titulado ”24 de febrero. Pasado, presente y futuro” de la autoría del Doctor en Ciencias Históricas Antonio Álvarez Pitaluga, Vicedecano de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de la Habana. Uno de los párrafos expresa:

Otra cuestión que para muchos dirigentes, patriotas emigrados y combatientes, fue que la meta final de la contienda se centró en la liberación nacional sin concebir un cambio de las estructuras coloniales; la subversión de estas no se instrumentó. Solo la genialidad del Apóstol concibió la revolución a partir de la doble tarea de liberación nacional-revolución social. Era la esencia de una nueva organicidad revolucionaria que le permitió a Martí proyectar la revolución como una profunda subversión cultural, pero el desconocimiento y la falta de interpretación de su pensamiento entre los hacedores revolucionarios obstaculizaron la expansión de sus ideas.

En este párrafo aparece una afirmación del autor, que he subrayado, la cual, en mi opinión, requiere una aclaración. Esta afirmación se aviene bien con el propósito del trabajo; pero es históricamente injusta. No es acto de justicia histórica atribuir solo a José Martí la idea de concebir a la revolución en ciernes como una gesta de liberación nacional-revolución social.

Seguramente, hubo otros patriotas que actuaron alentados por ese ideal; y quiero ejemplificar con el relevante patriota Juan Gualberto Gómez, cuyas concepciones revolucionarias estuvieron en estrecha interrelación con las de Martí, lo cual puede observarse en su intensa labor periodística y de activismo político dentro de Cuba. Vale apuntar que, en realidad, la línea de pensamiento que el Doctor Pitaluga atribuye en exclusivo a la genialidad de Martí, estuvo presente en otros patriotas cubanos desde antes de la Revolución del 95; un claro ejemplo de ello lo constituye el general Antonio Maceo, quien en la Protesta de Baraguá puso de manifiesto esa concepción, al establecer la firme vinculación entre la independencia del país y la abolición de la esclavitud, o sea, entre la liberación nacional y la revolución social.

Estamos conmemorando los 120 años del inicio de la Guerra de Independencia, de la que José Martí fue artífice principal, y Antonio Maceo y Juan Gualberto Gómez gestores relevantes. Por ello considero que es procedente toda acción encaminada a poner de relieve la profundidad del pensamiento revolucionario de estos grandes hombres de nuestra historia patria.

3 de marzo de 2015

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